Destete nocturno: nuestra experiencia

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Foto: Pixabay

Cierro esta serie sobre destete nocturno con un post distinto a los anteriores. Aunque también con la intención de ser de ayuda, hoy sólo te cuento nuestra experiencia. Por qué lo hicimos ya lo sabes: porque yo no podía más. La teoría, también: de la forma más respetuosa posible. Sólo falta ver qué tal nos fue 😉

Como adelanté en el post anterior, con Bichito probamos un híbrido entre el Plan Padre y La Teta Cansada pero, ¿qué hicimos exactamente? Te lo cuento:

La peque llevaba un tiempo, aproximadamente mes y medio, metiéndose a dormir con papá: le acariciaba la cara y se relajaba hasta caer frita, lo que ya era un paso de gigante en nuestra cruzada personal con el sueño en nuestra casa. Así que, con la urgencia de mi nivel de deterioro a esas alturas, decidimos ir un paso más allá sobre esa base. Nos pareció que podría ser lo que mejor funcionase, por un lado, y lo que menos confundiese a Bichito, por el otro.

Nos dimos unos días de preparación mental. Mucho me temo que quien verdaderamente la necesitaba era yo, más que la peque. Al fin y al cabo los niños se adaptan mucho mejor que nosotros a todos los cambios y a mí me comía el miedo y la inseguridad. En aquella época tenía todos los síntomas del estrés postraumático y pensar en un cambio que pudiera empeorar más aún las cosas me llevaba al borde del tic en el ojo.

A lo largo de una semana, aproximadamente, leímos el cuento de La Teta Cansada cada mañana y cada noche. Bichito estaba encantada y rápidamente se involucró, explicándome dónde estaba la mamá, dónde estaba el nene y dónde el pajarito de la ventana. La parte de la teta que se cansaba no parecía que le afectase en especial, ni para bien ni para mal, pero con la repetición del cuento se iba familiarizando con el paso que íbamos a dar. Y yo también.

los niños se adaptan mucho mejor que nosotros a todos los cambios

Comenzamos un martes. Cuando se metieron en la habitación, en lugar de esperar hasta que Superpapi saliera para meterme sigilosamente junto a la niña, me fui a dormir a la otra habitación hasta las siete de la mañana. A esa hora intercambiamos posiciones para que él pudiera irse a trabajar y yo quedarme junto a Bichito la última etapa. Durante las horas que pasó con él, aceptó razonablemente bien que había que volver a dormirse con papá, sin más, pero, a partir del momento en que yo aparecí, en los despertares reclamaba teta. Y yo se la di.

Llegó el fin de semana y Superpapi, que le echaba más huevos que yo al asunto, propuso probar a ver qué pasaba si dormían juntos los dos toda la noche, ya que no había necesidad de que él saliera de la habitación temprano. Y la cosa no fue nada mal. La peque se le despertó varias veces pero, todas ellas, se volvió a dormir. Con gemido de no-me-puedo-creer-que-me-pase-esto-a-mí cuando oía eso de “no está la teti, cariño, está papá, duérmete” pero, desde luego, sin sufrir.

Así que el domingo por la noche decidí, con más miedo que confianza, que ya no le daría más veces el pecho hasta que nos levantásemos. Como a Bichito ya le resultaba familiar el cuento, antes de dormirnos le expliqué que la teta de mamá estaba también muy cansada y que, por eso, a partir de ahora le íbamos a dar las buenas noches y la dejaríamos dormir hasta por la mañana, cuando se volviera a despertar.

antes de dormirnos le expliqué que la teta de mamá estaba también muy cansada y que, por eso, a partir de ahora le íbamos a dar las buenas noches y la dejaríamos dormir hasta por la mañana

Me miró intrigada y, encantada, la incluyó en su ronda de besos de buenas noches: oso grande, oso pequeñito, perrito, nene y, a partir de aquel día, las dos tetas. Poco a poco se han ido sumando al asunto nuevos peluches, dos balones blanditos y un globo chuchurrío así que, cada noche, ponemos a dormir a un regimiento. Todos con el beso y el “a momí” correspondientes.

Aunque me daba más vértigo que la montaña rusa, lo cumplí. Cuando, alrededor de las ocho de la mañana, pidió teta, le recordé con suavidad que estaba dormida. Protestó un poco, se quejó y lloró un par de minutos reclamándola mientras yo la acariciaba con mucho mimo y la acompañaba en el proceso de adaptación a la nueva situación. Y, para mi asombro absoluto, se durmió agarrando mi mano.

A partir de esa primera vez, seguí el mismo patrón. Si despertaba conmigo y me pedía teta, le recordaba que estaba dormida, la consolaba y nos dormíamos en contacto físico. Para evitar confundirnos a las dos, decidí quitar también la toma de la siesta. Le dije que la teti también dormía la siesta y que cuando nos levantásemos volvíamos a tomar. Increíblemente, la niña se durmió acariciándome la mano, relajándose sola, en cuestión de minutos.

Si despertaba conmigo y me pedía teta, le recordaba que estaba dormida, la consolaba y nos dormíamos en contacto físico.

Por la noche la cosa iba muy bien, se dormía con contacto físico y tranquila y no despertaba más veces de lo esperado sino al contrario. El sueño parecía más estable. Pero durante el día, noté que le afectaban los cambios. Me sometía a un marcaje bestial. No podía dejar de tocarla o mirarla. Necesitaba estar en contacto físico conmigo casi en todo momento, algo muy raro en ella, nunca lo había hecho. Solemos estar cerca, pasamos todo el día juntas y compartimos mucho contacto pero muchas veces juega sola y concentrada sin necesitarme a su lado o le basta con mirarme y ver que estoy ahí. Tenerla pegada a la pierna como si tuviera miedo de que me fuese a evaporar era una señal de que el cambio suponía una fuente de inseguridad para ella.

Además de seguir todas sus peticiones e intentar anticiparme, para que me sintiese ahí antes de buscarme, la observé con mucha atención para valorar si debíamos ir más lentos. El primer día estuvo realmente estresada pero el segundo permitió que pasásemos algún tiempo sin tocarnos y al tercero ya volvía a jugar tranquila mientras yo me sentaba un rato al ordenador. La sentí relajarse como si fuese llegando a la conclusión de que no pasaba nada.

Además de seguir todas sus peticiones e intentar anticiparme, para que me sintiese ahí antes de buscarme, la observé con mucha atención para valorar si debíamos ir más lentos.

Se levantaba contentísima gritando teti y la toma de la mañana se convirtió en el momento más bonito del día, una toma sin prisas, acariciándonos las manos, una toma feliz que yo volví a disfrutar de nuevo por completo, ya liberada de la sensación de los últimos meses. Esa pena de sentir que no disfrutaba la lactancia porque era demasiado, demasiadas tomas, demasiado agotamiento, demasiado tiempo enganchada, demasiado dolor de espalda, demasiado ahogo. Volvimos a disfrutar de la lactancia las dos, un auténtico regalo para mí.

Los primeros días exigía también tras la siesta pero, una vez comprobó que todo iba bien, volvimos a la rutina habitual diurna, al levantarnos y al acostarnos.

Volvimos a disfrutar de la lactancia las dos: un auténtico regalo para mí.

Las noches han mejorado mucho. Si no hay ningún factor extra (que esté malita, que haga demasiado calor…) suele despertarse una vez, dos, incluso ninguna. ¿Fue el destete o simplemente crece y el sueño se estabiliza? No lo sé pero no tiene mucha importancia porque el destete nocturno lo hicimos por mí, por mis noches, por mi necesidad de dormir.

Y yo ahora duermo, ¡duermo otra vez! (lo siento, necesito gritarlo), aunque me costó lo mío. Pasé mucho tiempo en la otra habitación hasta que mi cuerpo se recuperó del agotamiento acumulado y mi mente bajó la alerta. Necesité hasta el verano para acumular la confianza suficiente pero, desde hace casi dos meses, dormimos los tres juntos otra vez. Vuelvo a disfrutar de mi bella duendecilla, a oírla respirar si en algún momento me despierto, a observar su perfil blandito y tierno cuando se cuela la penumbra por las mañanas, por la rendija de la puerta. Duermo tranquila toda la noche. Las horas que papá duerme entre ambas y el último tramo juntas y solas, cuando repto por la cama para acercarme a ella y sentirla cerca.

Ésta es nuestra experiencia. Un destete nocturno que resultó ineludible para que las cosas funcionasen en nuestra familia y por el bien de mi salud. Un destete nocturno con el que estoy en paz porque Bichito estuvo bien mientras se adaptaba al cambio. Y un destete nocturno que, para mi alivio, no acabó con nuestra lactancia.

¿Y tú? ¿Cuál es la tuya? ¿Me la cuentas? 🙂

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6 comments

  1. Norma Alvarez Montenegro says:

    Ayudaaa!! me planteo un destete nocturno con mi hijita de 14 meses, ando viva porq Dios es grande (me dormi de ida al trabajo manejando ) un monton de despertares nocturnos, el problema es q trabajo continuo, salgo de la casa a las 07:00 am y vuelvo a las 5:30 pm, hasta hace 1 mes atras me extraia 2 veces hasta 3 en el trabajo, pero ya no daba más y dejé de extraerme, ella toma toooda la noche, en la mañanita y desde q llego del trabajo está prendida a la teta, literalmente no me deja hacer NADA! (Tengo otra hija de 4 años q atender…) El problema es q yo siento q lo q saca de la teta no llega a los 500 ml minimo necesarios para su edad, por eso suplementamos con leche de vaca, pero a la “señorita” no le gusta nada, la escupe y con suerte cuando esta muerta de hambre toma 2 o 3 onzas, ahora bien q hago? Es conveniente en mi situación un destete nocturno? No doy mas con la culpa de dejar a mi hija al cuidado de otra persona tantas horas y por eso dejo q mame lo q quiera, para mi es una manera de compensar mi ausencia, amo a mi hija y quiero su bienestar siempre, aunq eso está suponiendo un atentado a mi salud, a mi rendimiento laboral y a mi relacion familiar…NO SE Q HACER!!

    • Carita says:

      Hola Norma! Cuánto siento que estés en esa situación y te sientas al límite. Yo no me siento capacitada para aconsejarte a este nivel de alimentación vs lactancia pero te diría que contactes con Alba Padró (la entrevisté la semana pasada en el blog, por si no la conoces) en AlbaLactancia. Como madre, comprendo tu necesidad de “compensar” el tiempo perdido, y la suya de “recuperarlo” y la lactancia me parece una forma de comunicación ideal entre bebé y mamá, pero tú también tienes que estar bien y sólo tú puedes valorar lo que necesitas y hasta dónde llegas en cada aspecto de tu maternidad. No temas al cambio, intenta calmarte y leer en tu interior lo que necesitas hacer, y todo se irá recolocando, seguro que encontráis una fórmula en la que la situación actual mejore. Has leído la serie sobre el destete nocturno completa? Tal vez te aporte algo de luz a la hora de tomar una decisión. Un abrazo enorme, lo estás haciendo muy bien. Y si cambias algo, lo seguirás haciendo muy bien.

  2. Sandra Toledano says:

    Ains, qué penita! Me temo que acabaré igual y me da taaaanta penita. Mi niño se despierta mucho para mamar, tiene 6 meses y llevo todo ese tiempo sin dormir adecuadamente, es verdad que pasa factura. Hay días que siento que no puedo más pero me siento fatal de pensar en quitársela tan pronto. Ahora hemos empezado con la ac (bueno,lo intento porque me da miedo hacer blw y estamos con purés y no le gustan nada) y pensaba que me aguantaría más por las noches y creo que está aún “peor” que nunca, me reclama teta día y noche. Lo único que me preocupa ahora es si algún día comerá comida, si algún día me aguantará la noche y qué voy a a hacer cuando tenga que trabajar (me echaron al tener que reincorporarme y al que mejor le ha venido ha sido al peque jeje).

    • Carita says:

      Hola guapa! Hasta el año, los despertares nocturnos pueden responder a la necesidad de alimento. Hay peques que precisan comer cada poco para regular sus niveles de glucosa adecuadamente. Por tanto, si haces destete nocturno, en los despertares cambias teta por bibe. Cierto que puedes turnar pero cuanto más te acerques al año para iniciar ese proceso, mejor para el chiquitín. Es algo que sólo tú puedes valorar como madre, dónde está el límite que te hace necesitar un cambio. En mi caso, no llegué hasta ese límite hasta que cumplimos 20 meses. Fue una buenísima decisión que nos devolvió el equilibrio y yo me recuperé, pero tienes que sentir como madre que es un cambio que realmente quieres y necesitas hacer. No sé si leíste el post ¿Te planteas un destete nocturno? Hay que tener cuidado con las expectativas 🙂 Respecto a la comida, no te preocupes, relájate. Si te da miedo el BLW, haz purés. Si ves que no los quiere, igual es pronto. Los seis meses no son el disparadero obligado, hay peques que se interesan por la comida antes y otros después. Bichito empezó a probar algo más que teti con casi siete meses. No le interesaba. No estaba preparada ni lo necesitaba. Si fuerzas los ritmos, los peques generalmente lo toleran mal así que escúchate a ti misma y escucha a tu hijo, para ir respondiendo a las señales que ambos os enviéis. Y si te animas, hay algunas cosillas que puedes hacer de blw que no “asustan” (aunque ya te digo que no tengas miedo, las primeras semanas ni entrará en la boca nada… la rondará como mucho con rechupeteos varios). De lo de la noche, sí, lo hará. Lo que no puedo decirte es cuándo. Pero se pasa, y te lo digo yo que he sufrido mucho el tema, se pasa y queda atrás. Y duermes otra vez. Llegará. Un abrazo!

  3. Noe says:

    Que bonito post.. Y qué alegría saber que un destete nocturno respetuoso puede ser más”fácil”de lo que imagino. Las noches fueron bastante llevaderas desde que mi hijo nació hasta que cumplió los 9 meses, tuvimos incluso noches fantásticas en las que sólo se despertaba una vez. Pero de los 9 a los 15 ha sido un infierno en el que lo máximo que dormía del tirón era una hora.. Han sido 6 meses en los que mi estado de ánimo se vio muy afectado y en los que me planteé el destete nocturno pero no me veía con energía para ponerlo en marcha, no estaba preparada a pesar de mi necesidad de dormir. Llevamos 3 meses durmiendo muy bien, se despierta 2 o 3 veces, para mi eso es el paraíso!
    A veces me planteo el destete nocturno para liberarme un poco pero me da pánico que el cambio empeore las noches o que sea el fin de la lactancia. A eso hay que sumar que vuelvo en breve al trabajo y eso ya va a ser suficiente cambio para mi peque.. Cuando llegue nuestro momento lo sabremos

    • Carita says:

      Uf, qué me vas a contar de meses y meses con una hora seguida de sueño. Es una TORTURA. Y coincido con tu lectura, estás tan agotada que no hay energía para un cambio así ni queriendo. Si tienes ese cambio, yo no te aconsejo un destete nocturno hasta que no se asiente, porque puede ser mucha carga para tu hijo, mamá se va de día y no hay teta de noche… Si no lo necesitas tú, espera un poquito mejor. Es probable incluso que se despierte más por comprobar que estás. Cuanto más preparado esta el peque, y más se respeta su ritmo y adaptación, más fácil es. Escúchate y sigue tu instinto, no falla! Un abrazo

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