¿Cómo hacer un Destete Nocturno respetuoso?

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Foto: Pixabay

Una de mis mayores preocupaciones al afrontar el destete nocturno de Bichito era hacerlo de forma respetuosa. No en vano me había costado mucho, muchísimo llegar a esa determinación. Estaba decidida, sabía que era lo que yo necesitaba, que no podía aguantar más y que tampoco tenía sentido que lo hiciese a ese coste tan alto que resentía mi salud, mi estado de ánimo e, inevitablemente, mi relación de pareja. La relación con mi hija, por suerte, no se resintió en ningún momento por nuestros problemas con el sueño pero sí lo hizo mi capacidad para interactuar con ella en condiciones y para disfrutarla como yo quería. Estaba tan agotada, tan exhausta y reventada, que apenas podía jugar con ella o sonreír mirándola sin que me dolieran las cuencas de los ojos, sin que ese sueño implacable que llevaba pegado como un chicle me robase un poquito de felicidad cada día.

Así que lo tenía claro. Había llegado el momento. Bichito tenía ya 20 meses, era un cambio que podría asimilar y era el camino que debíamos tomar para que las cosas pudiesen funcionar mucho mejor en nuestra familia.

Como siempre, me documenté durante semanas. Primero para darme fuerzas y argumentos, para disipar dudas, miedos y culpas, para mentalizarme y estar en paz conmigo misma a la hora de priorizarme por primera vez en mi relación con mi pequeña. Después, para encontrar la mejor manera de hacerlo. Una manera respetuosa.

La mayoría de los consejos llevaban al método Ferber (Estivill, en España). Una línea que no estaba dispuesta a cruzar, ni con veinte meses de sueño a mis espaldas. Sencillamente, no podía, como no puedo colocar a mi hija a favor de la marcha en el coche. Me he documentado demasiado acerca de los efectos bioquímicos y hormonales de este método y conocer no sólo abre puertas… también las cierra.

Otras alternativas, aparentemente más suaves y respetuosas, tampoco me llegaron a convencer. No soy amiga de métodos conductistas en la crianza y no quería aplicarlos en reeducar el sueño de Bichito. Porque yo no quería “reeducar” nada. Yo sólo quería descansar y que el camino por el que llegásemos a ese punto fuese el más fácil posible para mi hija. Aquel por el que mejor pudiera adaptarse a una nueva rutina entre ambas. Era consciente de que estaba a punto de pedirle que me permitiese negarle algo importante, algo valioso: el acceso ilimitado a mi pecho. Era una gran petición y quería hacerla de la forma más fácil para las dos.

Así que, tras una intensa criba, quedaron tres posibilidades sobre la mesa que hoy te presento en este post por si pueden ayudarte:

1. Reducir poco a poco las tomas.

Es lo más sencillo en la teoría: espaciar las tomas de forma que, poco a poco, os acostumbréis a que se duerma sin el pecho. Pero, en la práctica, es bastante complicado.

En primer lugar porque no hay un patrón claro de actuación y eso puede llevar a que un día niegues dos tomas pero aceptes cinco y al siguiente lo contrario, lo que puede generar confusión en tu peque y provocar un efecto rebote, que se aferre más al pecho por la inseguridad que toda esa situación le provoca.

Sobre el papel te puede parecer sencillo definir que le darás sólo una de cada tres veces que pida, o sólo si han pasado cuatro horas desde la toma, por poner algunos ejemplos. Pero tu cansancio no será el mismo todas las noches, como tampoco lo será la frecuencia con la que tu hijo demande y tu conducta puede parecer arbitraria.

Esto no quiere decir que no vaya a funcionar. Quizá, simplemente, has hecho como hacemos todas: enchufar teta a cada quejido o llanto para que no se te desvele. Merece la pena comprobar qué ocurre si, en vez de hacer eso, pruebas otras estrategias: mecerle, cantarle, acariciarle la espalda, cogerle en brazos y pasear por la habitación. Cosas que a lo mejor tres meses atrás no funcionaban pero ahora sí. Algunas veces, entramos en una espiral de la que no sabemos salir porque nos da miedo hacer cualquier cambio y, cuando nos atrevemos a probar algo nuevo, nos soprendemos.

2. Recurrir al Plan Padre.

Una de las formas más respetuosas de hacer un destete nocturno es con la ayuda de papá. Puedes empezar por una versión suave, colocándole en medio a la hora de dormir o, si no es suficiente y os pone más nerviosos a los tres,  irte a dormir a otra habitación hasta que la nueva rutina esté asentada.

Para ello, hay que mentalizarse. Los dos.

Papá, para mantener la calma y la paciencia si el peque se resiste a que sea él quien lo consuele y para aceptar que, durante un tiempo, el peso de las noches recaerá en él exclusivamente. Que no es lo mismo que ayudar.

Y tú, para aceptar que vas a oír llorar y protestar a tu hijo porque quiere que le des el pecho, y que debes dejar que sea él quien se encargue de abrazarle, mecerle, cantarle y dormirle de nuevo. Puede ser muy estresante para ti oír este llanto sin intervenir, especialmente si estás acostumbrada a enchufar teta y calmarle al instante. Pero es también una magnífica oportunidad para que todos empecéis a confiar en la capacidad de papá.

Procura no sentirte culpable. Recuerda que no es lo mismo llorar de sufrimiento que de frustración y que no es lo mismo hacerlo solo que en brazos de un ser amado.

3. Mandar a la Teta a dormir.

Si tu peque tiene más de 18 meses, puedes probar otros caminos. Por ejemplo, explicarle que la teta está muy cansada y necesita dormir y, por eso, le vais a dar las buenas noches y hasta por la mañana no la vais a despertar para que descanse.

Hay un cuento muy útil que puedes descargar gratis, llamado “La Teta Cansada” o, si lo prefieres, puedes hacer uno casero y personalizado. Si optas por este camino, lo mejor es que leáis el cuento varias noches ANTES de empezar el destete, con el fin de preparar mentalmente a tu hijo para el cambio de rutina. Puedes usar tus dotes interpretativas para aumentar el interés en el cuento, compadecerte de la pobre teta, que tiene mucho sueño y, después, alegrarte muchísimo porque ya duerme y está descansada. A tu hijo le fascinará la historia y todo este proceso le ayudará a ir comprendiendo la situación, antes de llevarla a la práctica.

La noche que decidas dar el paso, tras leer el cuento, dile que la teta de mamá también está muy cansada y que le vamos a dar las buenas noches y, a partir de ahora, la dejaremos dormir hasta por la mañana. Explícale que, si se despierta, mamá seguirá ahí aunque la teta siga durmiendo y le dará agua, le acariciará, le abrazará y le ayudará a dormirse de nuevo.

En peques “mayores” es un método que suele funcionar muy bien. Suelen aceptar con sorprendente facilidad el cambio de rutina e incluso divertirse con el nuevo juego de cada noche y cada mañana.

Con cualquiera de estos tres métodos puedes realizar un destete nocturno respetuoso. Como puedes ver, ninguno es un conjunto cerrado de instrucciones. Sólo son hojas de ruta que te ayudarán en el proceso de eliminar las tomas nocturnas. Cuanto más preparado esté tu hijo para dar este paso, más fácil será la transición. Pero, sea como sea, tú estarás ahí para ayudarle y sostenerle en todo momento mientras se adapta al cambio.

En nuestro caso, hicimos un híbrido entre el Plan Padre y el cuento de La Teta Cansada que nos funcionó muy bien. Bichito se adaptó mucho mejor de lo que esperábamos y la transición fue rápida y fluida. En otro post te contaré cómo lo hicimos exactamente y cómo reaccionó la peque a lo largo del proceso,  por si te sirve de ayuda nuestra experiencia.

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12 comments

  1. Mila says:

    Hola!! Mi hija tiene 14 meses y llevo 3 durmiendo yo en otra habitación xo el problema q tengo es q mi marido se va a trabajar a las 5:30 y a partir d ahí, cuando me acuesto yo con ella, no hay manera d que me suelte la teta. Si le digo q no se pone como una fiera y x las horas q son le enchufo la teta para no molestar a los vecinos, xo a paetir d ahí yo ya no duermo. Algun consejo? Gracias

        • Carita says:

          Hola Mila! Sí, el cuento se recomienda a partir de los 18 meses. Te lo comentaba porque, como ves en nuestro caso, yo me quedaba con la chiquitina desde que mi marido se iba al trabajo, y los primeros días tuvimos que habituarnos (las dos) a no dar teta si dormíamos. Yo te recomendaría que hagas una consulta en Alba Lactancia. Alba Padró es maravillosa y seguramente pueda orientarte un poco 🙂

          • Carita says:

            Sólo puedo decirte una cosa entonces: esta etapa pasará. Ánimo, sé lo agotador que es. Si quieres y puedes, espera un poquito para poder usar el enfoque del cuento. Pero no te angusties, no es la única forma. Hay una comunicación entre mamá y bebé que trasciende al lenguaje. Si sientes que no puedes más a este ritmo, marca un cambio. Si lo haces desde el amor, la empatía y el respeto, ambos podréis adaptaros de la mejor forma. Haz lo que necesites, escúchate y sigue tu instinto. Un abrazo grande.

  2. JACQUELINE Rojas says:

    Mi bebé tiene 8 meses y quiero comenzar el destete…. el toma sólo de noche, pero lo hace 6 ó7 veces en la noche…..algún Consejo??x

    • Carita says:

      Hola Jacqueline! Pues a ver.. yo lo que te aconsejo es no iniciar un destete hasta dentro de un poquito. Hasta el año, las tomas nocturnas pueden responder aún a una necesidad de alimento. Hay peques que regulan el metabolismo con tomas frecuentes y alterar eso no es nada beneficioso para ellos. Las tomas nocturnas, si son muy frecuentes, suponen un alto desgaste para la madre (lo conozco bien) pero, salvo que sea realmente urgente para ti, yo procuraría esperar al año para hacer un cambio así. En cualquier caso, si retiras pecho, ofrece biberón en los despertares para descartar que sean por hambre. Un abrazo!

  3. Isis Gallo says:

    Yo soy mamá de un hermoso pequeño de 34 meses, él solamente pedía teta para dormir y alguna vez que se despertaba en la noche (muy raro). Tenemos ya 4 días de dormir sin el pecho y me decidí porque he estado enferma, el primer día le explique que la teta estaba enferma, lloró un poco luego me abrazo y se durmió, el segundo día pidió y me negué diciendo igual, que la teta estaba enferma, me abrazó y se durmió, finalmente ayer y hoy solamente me abrazó y se durmió.
    Me asombra lo comprensivo que fue mi pequeño porque el ama la teta y a la vez no me esperaba que me afectara pero también siento que fue una pérdida para mí, más es necesario para el crecimiento de ambos en este mundo de la maternidad. Un ciclo se cierra y se abren otros nuevos.

    • Carita says:

      Gracias por compartir tu experiencia 🙂 Los peques se adaptan de forma sorprendente a los cambios y, cuando estos se inician desde el respeto, la respuesta de los niños es respetuosa y amorosa también. Tu peque ama la teta porque es vuestro vínculo, su seguridad, consuelo, amor, etc. Pero todo eso es que te ama a ti, a mamá, por eso acepta cambiar la teta por abrazarte. Enhorabuena por construir un vínculo tan bonito con tu hijo y por el amor con el que habéis abordado el cierre de esta etapa. Un abrazo!

  4. Gabriela says:

    Hola,
    Justamente estamos en ese proceso de destete nocturno, mi nena tiene 30 meses y yo ya empezaba a resentirme físicamente con la falta de sueño.Hemos recurrido al plán padre y la segunda noche no se lo ha tomado tan bién como la primera.
    Mi pregunta es : debo dormirla con la teta y q papi la consuele por las noches ó debo dejar que el la duerma? Lo que pasa es que él la ha estado llevando a la cama pero claro ahora se da cuenta del plán y se resiste.
    Ojalá me puedas contestar, GRACIAS!

    • Carita says:

      Gracias por tu comentario 🙂 Me encantaría darte una respuesta fija y segura pero no hay fórmulas cerradas en un destete nocturno respetuoso. Puedes dormirla al pecho o puede dormirla tu pareja, no hay una forma correcta o equivocada. Es cuestión de que veáis que os funciona mejor. Es normal que tu nena “proteste” ante el cambio pues sale de vosotros y no de ella. Lo más importante es que se sienta segura durante el proceso de adaptación. Habéis hablado con ella del tema? De lo que esperáis de ella ahora, de los cambios y por qué necesitas hacerlo etc. Dentro de poco colgaré nuestra experiencia por si sirve de ayuda un ejemplo de caso real, en nuestro caso funcionó el cuento de la teta, mucha comunicación previa y papá. Mucho amor, paciencia y empatia con la chiquitina y una dosis extra de seguridad diurna (“mamá está aquí como siempre”). Ánimo!

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