Guía de Actuación para hablar con el colegio sobre el transporte escolar de nuestros hijos

Después de todo lo que vimos en los dos post anteriores sobre transporte escolar, que es para llevarse las manos a la cabeza y arrancarse los pelos como poco, nos queda como conclusión que el funcionamiento actual entre estado y compañías de transporte no sirve ni el huevo a la hora de que nuestros hijos viajen seguros de verdad en un autobús escolar. Seguridad real, no de la que queda muy bonita en un B.O.E. pero, en caso de accidente, NO protege. Porque está mal redactada, porque da margen a interpretación, porque aunque hay realmente MUCHO más recogido, sólo se cumple el mínimo. Porque como dije en el primer post, esto es una “patata caliente” que todos se pasan de uno a otro sin que nadie lo resuelva.

Y la clave de todo es esa: el accidente potencial. Todos vamos seguros cuando no pasa nada. Yo he viajado segura toda mi infancia, durmiendo tumbada en el asiento trasero y saltando con mi perra o con mi prima (o con las dos a la vez). E iba segurísima: porque nunca tuvimos ningún accidente. No, no es esa la seguridad a la que aspiro para mi hija, la de rezar para que no pase nada con su autobús. Lo que yo quiero es que si le pasa algo al autobús no le pase nada a ELLA. Entiéndase, a ella y a sus veintidós compañeritos de clase, que son todos igual de inocentes, frágiles y merecedores de viajar seguros.

Siempre se esgrimen, como argumento tranquilizador, las estadísticas: desplazarse en autobús es 21 veces más seguro que hacerlo en coche, si hablamos de heridos, y 24 veces más seguro si nos referimos a víctimas mortales.

Muy tranquilizador, por tanto, saber que hay “pocos” accidentes. Si no nos importa que ese “pocos” se traduzca, por poner un ejemplo, en los 128 accidentes de autobús contabilizados entre 2012 y 2015. Muy tranquilizador siempre que tus hijos no viajasen en ninguno de esos 128 autobuses en los que hubo 100 heridos.

Muy tranquilizador también saber que el transporte escolar es seguro a pesar de que casi la mitad de autobuses escolares es denunciado por irregularidades, como vimos el otro día.

Muy tranquilizador saber que es seguro a pesar de que alrededor del 55% de los autobuses escolares españoles ni siquiera tiene instalados cinturones de seguridad y que el 95% de los que sí los tiene, lleva cinturones de dos puntos, nada seguros y nada adecuados. Todo esto ya lo hemos visto, sí, y nos hemos quedado tranquilísimos todos.

La conclusión que yo extraigo de esto es que, como decía siempre mi abuela, no pasan más cosas porque dios no quiere.

Así que, no sé vosotros pero yo, como madre, no me tranquilizo en absoluto. Yo no me tranquilizo porque en términos de siniestralidad sea seguro en comparación con otros medios de transporte. Porque a mí las estadísticas no me sirven para nada, me vayan en contra o a favor. A mí lo que me sirve es que mi hija viaje segura y, por tanto, el siniestro que me preocupa es el que podría sufrir el autobús en el que ella se encuentre.

Un accidente siempre puede ocurrir porque no todo está en nuestra mano. No es posible controlar todos los factores, lo hemos hablado muchas veces tratando el asunto de la contramarcha. Y ya ni hablemos de negligencias. La semana pasada compartí en el Facebook del blog dos casos vergonzosos, con dos conductores que habían dado positivo en alcohol, y heroína/cocaína respectivamente. Afortunadamente, ninguno de los dos autobuses siniestró. Hace poco más de un año un conductor que dio positivo en drogas sí volcó el autobús escolar que conducía en una carretera madrileña, provocando que veinte niños resultasen heridos. Quiso la suerte que tuvieran entre 11 y 17 años y la mayoría resultasen heridos leves. ¿Qué habría sucedido si hubieran tenido 5 años, viajando con cinturón de dos puntos o sin cinturón? 

Así que, con todos los datos del artículo anterior y con estas primeras conclusiones, llega mi gran pregunta como madre: ¿Qué hago yo ahora?

La pregunta que nos hacemos todos cuando cobramos conciencia de la gravedad de la situación y nos surgen dos vías a transitar: ¿Me la juego o los excluyo del grupo? ¿Los meto en el autobús sin pensar, como cuando me tapo la nariz con un jarabe que sabe fatal, o los dejo en casa mientras todos sus compañeros van a la excursión de turno y hacen grupo sin ellos? ¿Qué narices hago yo ahora si la única forma de garantizar que mis hijos no viajen en riesgo potencial es la exclusión social?

Y entramos todos en la pescadilla que se muerde la cola. NO puedo dejar que vayan pero… NO pueden no ir. Damos vueltas a esas dos ideas contrarias durante horas, días, semanas, meses, rumiando como las vacas en busca de la puerta número tres. Y eso sólo con las excursiones, ni hablemos de la necesidad de ir al cole en la ruta. Cada día. Ineludiblemente, salvo que… ¿qué? ¿Salvo que no los escolaricemos?

¿Y si hubiera una puerta número tres? ¿Y si, mientras se lucha por un cambio en el transporte escolar, como padres sí pudiéramos hacer algo para que nuestros hijos viajen seguros en el bus?

¿Y si tuviéramos las ideas claras, la documentación necesaria para defenderlas y un planteamiento adecuado para no ceder ante algo tan vital como la seguridad de nuestros hijos?

¿Y si tuviéramos una Guía de Actuación para hablar con el colegio sobre el transporte escolar de nuestros hijos?

Bien, pues eso es lo que os comparto hoy, la guía que he preparado junto a Mikel Garrido, presidente de la Asociación Nacional de Seguridad Infantil, con su inmejorable ayuda y asesoramiento continuos (traducción: con la lata criminal que le he dado). Una guía de actuación lo más clara, completa, detallada, documentada y mascada posible para que podáis acudir a buscar soluciones aceptables y seguras al colegio de vuestros hijos.

Una guía con los pasos a dar para tener la mejor acogida posible, las situaciones y pegas que nos podemos encontrar, el mejor planteamiento para responder en cada caso y los documentos a aportar para defenderlo. Sólo tenéis que abrir el siguiente enlace de Dropbox. En él encontraréis tanto el pdf con la Guía de Actuación como toda la documentación a la que hace alusión.

Espero de todo corazón que os sea de gran ayuda.

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12 comments

  1. Aitana says:

    y que hacemos cuando la empresa de transportes dice que las sillas de coche no están homologadas para autobús, y que se niegan a ponerlas? (aunque se puedan poner con cinturón de 2 puntos)
    La empresa me ha dicho incluso que hace unos años tuvieron un accidente y que vinieron todos los peritos y les dijeron que si llegan a llevar alguna silla de coche puesta se les habría caído el pelo, que no pueden ponerlas…

    • Carita says:

      Hola Aitana! Sí se les puede caer el pelo porque legalmente no están homologadas para autobús, sólo para coche, está la cosa en un vacío en el que si pasa algo pueden tener problemas (aunque esa silla pueda proteger al peque). Mándame un correo al blog si quieres y lo comentamos. Un abrazo!

  2. Noemí says:

    Muchas gracias por la información. Lo voy a intentar en el cole aunque sea para los años siguientes. Mi problema viene con los niños de 2-3 años que también los llevan a excursiones. Para eso poco se puede hacer salvo que el bus tenga cinturón de 3 puntos y que me dejen poner mi silla a contramarcha.

    • Carita says:

      Hola Noemí! Hay algunas compañías que tienen autobús con isofix y también se puede intentar poner silla a contramarcha. Desde luego con 2-3 años es lo mejor sin ninguna duda. Un abrazo!

  3. Santiago says:

    Muchas gracias por esta guía, como padre y agente que vigila el tráfico, veo a diario lo que comentas y es exactamente como dices! Nosotros incluso hemos llegado a llevar a nuestra hija en nuestro coche a las excursiones precisamente por ese miedo pero al final te encuentras con la disyuntiva que comentas ya que el viaje en si es un ritual para ellos donde hacen grupo y del cual no quieres que tus hijos queden excluidos.. Por otro lado cuando comentas en el colegio temas como sillitas en autocares u otros sistemas de retención, no solo te miran como a un loco los responsables del colegio sino que incluso los propios padres te ven como una suerte de loco de la seguridad obsesionado.. En fin..mucho camino por recorrer y sobretodo por legislar, porque ella supone gasto para las empresas y la mayoría no están por la labor. De nuevo gracias y un saludo!

    • Carita says:

      Hola Santiago! Gracias a ti por este comentario. Efectivamente, te miran como si fueras, como poco, un exagerado que sólo quiere complicar las cosas. Pero paso a paso se consiguen los cambios. Respecto al gasto, la demanda es la que hace que las empresas se pongan las pilas, por eso los padres debemos demandar seguridad real. Un abrazo

  4. Natalia says:

    Hola, acabo de escribir en otro post que tienes sobre este tema pensando en movernos de alguna manera, pero veo que la información que das está genial. Nosotros vamos a empezar a moverlo en nuestro cole.
    Muchas gracias

  5. Natalia says:

    Hola, estoy muy interesada en este tema. Se me ponen los pelos de punta cada vez que mi hijo de 4 años se va de excursión con el colegio, y en esta última excursiónno le he dejado ir.

    Es una hipocresía por parte de la DGT no regularizar esta situación porque cuesta mucho dinero.

    Pienso que deberíamos hacer un movimiento como el que hubo con las sillas a contramarcha ¿que te parece?

    Te paso un blog que comencé hace tiempo pero que dejé por falta de tiempo:
    Transporteescolarseguro.blogspot.com.es

    Si te interesa contacta conmigo y hablamos…. y ponemos un día. Seguro que mucha gente se nos une. Podemos reactivar la petición de change.org o pedir una nueva.

    Un saludo

  6. Sara - Fincolorado says:

    Siempre tengo muchas dudas respecto a la ley en cuanto al transporte escolar. Gracias por toda la información que aportas, porque es muy completa. Nosotros siempre hemos llevado y recogido a nuestros hijos en coche, pero cuando había una excursión y se los querían llevar en bus con dos añitos nos surgían las dudas, y sinceramente en alguna ocasión al no ver las cosas claras hemos decidido que no fueran a la excursión.

    • Carita says:

      Hola Sara! Espero que os sea de mucha ayuda para no tener que elegir entre arriesgar o dejarlos en casa 🙂 Un abrazo!

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