Prolapso rectal en niños pequeños: ¿Cómo prevenirlo y cómo actuar si ocurre?

Foto: ©Unamamadeotroplaneta

Las cosas que tiene la vida… Os puedo garantizar que nunca me imaginé que algún día hablaría en el blog de prolapsos rectales en la etapa infantil. Hasta que nos pasó a nosotros y me di cuenta de lo desprevenidos que nos puede pillar. Una experiencia absolutamente impactante que jamás pensé que viviríamos y que a ratos todavía me viene en flashbacks, como los coletazos de un mal sueño. También un problema médico que es más frecuente de lo que pensamos y del que creo que es recomendable estar informados. Saber por qué pasa, saber qué hacer cuando pasa y, sobre todo, saber cómo podemos prevenirlo para que no pase. 

Lo primero que me gustaría es enviar un mensaje tranquilizador, especialmente si habéis llegado hasta este post en plena “emergencia” por un prolapso rectal. Aunque asusta mucho (os dejo una muestra de cómo fue más o menos el que tuvo la peque, en la imagen de la izquierda, para que os hagáis una idea de por qué acabamos en shock) NO es grave. De hecho, en niños es más habitual de lo que parece, normalmente entre los 2 y los 6 años, y el pronóstico en general es muy favorable.

Puede ocurrir tras episodios de diarrea, por inflamación de la mucosa rectal, o de estreñimiento, por el esfuerzo realizado al intentar defecar y la mayoría de las veces se resuelve de manera espontánea, una vez la inflamación baja y la musculatura puborrectal recupera su tono normal.

Pero ¿qué es exactamente un prolapso rectal?

En términos médicos se habla de prolapso cuando algún órgano se desplaza, desciende, se sale de su ubicación natural o asoma por la vagina o el recto (una situación también bastante frecuente para muchas mamás en la etapa posparto).

En el caso del prolapso rectal es la mucosa rectal (en un prolapso parcial) o toda la pared del recto (en un prolapso completo) la que se sale fuera del ano.

¿Qué hay que hacer si le pasa a nuestro peque?

Lo primero de todo es mantener la calma. Y os lo dice una que se quedó absolutamente blanca en cuanto comprendió que aquello tan raro que veía era “cuerpo” que se salía. Es inevitable pegaros lo que viene a ser el susto de vuestra vida en el Área “Váters y Orinales” pero procurad estar tranquilos para no asustar también al peque. Sobre todo hay que tener muy presente que no está pasando nada grave. Sólo algo muy llamativo.

Generalmente los peques no saben qué pasa (nuestra hija sólo gritaba agobiada y entre lloros que “no entendía por qué no salía”) y físicamente les resulta muy incómodo pero no doloroso.

Lo normal es que, al levantarse, se reduzca por sí solo y la parte prolapsada se introduzca en el ano de nuevo pero si no se acomoda solo, debemos ayudar manualmente, doblando las rodillas del peque, sujetando la mucosa y haciendo una presión constante hacia el ano hasta que recupere su posición natural.

En castizo: si no entra solo tendremos que “meterlo para dentro” nosotros. Toma planazo de la pa/maternidad.

La maniobra de reducción es super sencilla y sale por instinto (así le salió a papá sin que nadie le explicase nada). Podemos realizar la presión con unos guantes de látex, si tenemos, con las manos desnudas y limpias o con un kleenex (o papel higiénico). Si hacemos esto y algún trocito de papel se queda dentro no pasa nada, la siguiente vez que el peque haga caca lo expulsará sin problemas.

Cuanto antes lo reduzcamos, antes se aliviará el peque y evitaremos riesgo de inflamación o disminución de riego en la mucosa rectal, pero no hace falta angustiarse, no es perjudicial que pase un rato así (más de una familia se ha ido directamente a urgencias con el prolapso sin reducir) sólo incómodo.

¿Cómo prevenirlo?

Aunque es una situación que se ve con cierta frecuencia en las consultas de pediatría en menores de seis años hay varias cosas que podemos tener en cuenta para evitar que ocurra:

1. Procurar que el peque no vaya estreñido, ofreciéndole una dieta rica en fibra y consultando con el pediatra en períodos de estreñimiento por si hay que ofrecer algún laxante. Hay que ir todos los días y “blandito”.

2. Asegurarnos de que la posición en la que se sienta en el váter sea lo más cercana a la posición de cuclillas (como la del orinal). Lo ideal es que el tronco y los muslos mantengan un ángulo de unos 35º (no de 90º como estamos habituados todos, niños y adultos) para que el músculo puborrectal se relaje y no provoque retención en el recto por la tensión.

3. Poner siempre un escalón alto cuando use el váter, no sólo por acercarnos a esa posición de cuclillas sino también por asegurarnos de que los pies estén apoyados y el peso no recaiga exclusivamente sobre el culete, aumentando la presión de la zona y favoreciendo el prolapso.

4. Evitar que haga un esfuerzo excesivo en lo posible (que no lo intente rojo, en apnea y apretando como si no hubiera un mañana).

5. Evitar que pase un tiempo prolongado sentado en el váter, en lo posible (nada de llevarse la tablet y embobarse media hora en el trono).

En resumen, lo mejor es asegurarnos de que nuestro hijo se siente bien en el váter y vaya a diario, blando y sin hacer el bruto ni pasarse mucho tiempo en el váter para así prevenir que un día pueda prolapsar.

Y, si un día ocurre, no ponernos (muy) nerviosos, reducirlo manualmente si no resuelve espontáneamente y pedir cita con el pediatra para que valore el episodio y nos dé pautas a seguir en caso de que se repita.

Y, si te gusta este blog y tienes un minuto… ¿me votas como Mejor Blog de Concienciación en los Premios Madresfera? Te lo agredeceré mucho 😉

¿Y tú? ¿Sabías lo que es un prolapso rectal? ¿Te ha pasado alguna vez? Te espero en comentarios 🙂

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4 comments

  1. Naty says:

    Holi me quedo mas tranquila a mi hijito le paso me asuste mucho hasta pense que seria hemorroides solo tiene 4 añitos besos gracias por el post

  2. Cristina Ortega says:

    Jooo gracias por ponerle nombre a lo que vi pero que solo duro 2 segundos y luego no podía explicarme qué pasó , mi bebe tiene un año y era la cuarta vez que lo cambiaba por caca y mientras lo hacía volvió a hacer caca claro está marcándome todo pero cuando vi que terminó y lo fui a limpiar el año se abrió un montón y vi todo lo de dentro justo como en La foto, mi instinto fue darle con la esponja que la tenía en la mano y ya cuando mire ya se había cerrado!!! Gracias por compartir Por darme una explicación sobre todo a mi marido que decía que exageraba .
    Qué bonito lo que hacéis por nosotros!!!

    • Carita says:

      Hola Cristina! Normalmente resuelve espontáneamente, me alegro mucho de que fuera el caso y no hiciese falta que lo redujeras tú 🙂 Pero, si vuelve a ocurrir y tienes que intervenir, manos limpias, guantes médicos o papel higiénico mejor. Un abrazo!

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