Lactancia y calor: ¿es suficiente la leche materna o debería darle agua a mi bebé?

Lactancia y calor: ¿es suficiente la leche materna o debo darle agua a mi bebé?

Fuente: Pixabay

Estos días estoy bebiendo como una rana. Necesito beber a todas horas para poder sobrellevar este calor infernal que me hace sentirme como un chicle derretido pegado en la acera a pleno sol. Bebo cada poco y, por supuesto, bebo agua, que es lo que mejor hidrata. Así que comprendo las mil dudas que surgen en torno a los bebés y la lactancia en verano, especialmente cuando vienen olas de calor: “¿cómo no le voy a dar agua a mi bebé con toda la que siento que necesito beber yo? ¿no se deshidratará? no me quedo tranquila ¿y si le doy entre tomas?”. Dudas que nos nacen de lo más hondo, sobre todo si somos primerizas y tememos hacer algo que sea perjudicial para nuestro bebé. Os explico por qué no es necesario darle agua a los bebés antes de los seis meses y cómo hay que actuar con el calor en nuestra lactancia.

¿Es suficiente la leche materna?

Tener claro qué aporta exactamente la leche materna en todos los aspectos es la clave para confiar… o para dudar. Así que la primera pregunta siempre es la misma: ¿es suficiente mi leche con este calor? Y la respuesta es SÍ. Por eso todas las recomendaciones hablan de lactancia materna EXCLUSIVA los primeros seis meses de vida. Porque no hace falta más, ni siquiera agua.

Salvo casos específicos que paute el pediatra (como una rehidratación con suero tras una diarrea) la leche materna cubre completamente las necesidades de hidratación del bebé. Incluso en agosto, incluso en África, incluso a pleno sol. Los bebés bosquimanos viven prácticamente amorrados a la teta, con varias minitomas por hora. ¿Viven en una crisis de crecimiento permanente? ¿Se les suben a la chepa (o a la teta) a sus pobres y sufridoras madres? No, simplemente ahí hace un calor de espanto y hacen instintivamente lo más lógico: aumentar la frecuencia en las tomas y hacerlas más breves.

Porque, además de que la leche materna es agua en casi un 90%, el cuerpo es sabio y el pecho se adapta a la necesidad del bebé. El principio de una toma siempre es más acuoso y el final contiene mayor cantidad de grasa. Cuanto más frecuentes son las tomas más agua hay en ellas. Así que si tu bebé pide muchas tomas de repente y son muy cortas, lo más probable es que tenga sed (digo lo más probable porque puede estar en un pico de lactancia y aumentar de forma repentina e intensa la demanda para, a través de un aumento de la succión, estimular un aumento de la producción de leche acorde a una nueva necesidad en su crecimiento).

¿No es necesario darle agua o no es recomendable?

Pues, en realidad, ambas.

No es necesario porque, si damos el pecho a demanda, el bebé estará perfectamente hidratado, aunque en los momentos álgidos del verano esto nos suponga andar con la teta fuera todo el día al estilo bosquimano.

Pero tampoco es recomendable. Por más que los veamos minúsculos y nos fascinemos con el tamaño de sus deditos, no somos conscientes de lo pequeñísimo que es el estómago de un bebé. Un recién nacido tiene un estómago del tamaño de una canica, en el que caben apenas 5ml. A las dos semanas de vida el estómago ha crecido un montón, hasta el tamaño de un huevo de gallina. Pero su capacidad, aunque también se ha multiplicado mucho, ronda los 70 ml. Estamos hablando de cantidades MÍNIMAS en las que es muy fácil que darle sólo “un poquito” de agua le llene el estómago o reduzca en mucho el espacio disponible para alimentarse con leche que, además de hidratar, nutre. Incluso hablando sólo de hidratar es mucho mejor hacerlo con leche materna ya que por su composición, además de una gan cantidad de agua, aporta sales minerales necesarias para evitar la deshidratación.

Por otro lado, un bebé que tenga medio estómago lleno de agua mamará la mitad, lo que a su vez hará que el pecho se adapte y produzca también la mitad, pudiendo afectar a la lactancia de la misma forma que cuando espaciamos tomas por recomendaciones obsoletas. Incluso en bebés de más de seis meses que ya tomen agua, hasta el año es conveniente ofrecer primero el pecho para garantizar que la leche siga siendo el mayor aporte nutricional, tal como recomienda la OMS y Asociaciones de Pediatría de todo el mundo.

¿Qué debería hacer entonces con este calor?

Da el pecho a demanda, siempre que el bebé lo pida. No limites nunca las tomas (especialmente en verano, donde el bebé puede pedir pecho para hidratarse además de para nutrirse).

Observa mucho. Los bebés muy pequeños a veces dan señales sutiles antes de romper a llorar: mueven la cabecita, sacan la lengua, se chupan la manita…

Si ves que el bebé está sudando mucho o es un momento de calor extremo (como la ola de calor que hemos estado viviendo estos días) adelántate a la demanda y ofrécele el pecho con frecuencia para mantenerlo bien hidratado.

Procura evitar las situaciones que favorecen que sude o se deshidrate. Evita salir de paseo en las horas centrales del día, no abrigues de más (si te preocupa el aire acondicionado, usa capas finas y ajusta según vayas viendo al bebé), protege al bebé del sol SIEMPRE…

Y recuerda hidratarte tú. La oxitocina, que se libera con la estimulación de los pezones en la lactancia, da sed. El cuerpo es sabio y busca reponer la altísima cantidad de agua que está liberando con la lactancia. No te encharques pero bebe con mucha frecuencia y procura beber siempre que des una toma. No pases sed.

La leche materna va a cubrir completamente las necesidades de hidratación de tu bebé pero no olvides las tuyas. Recuerda que para cuidar, lo primero es el autocuidado 🙂

¿Cómo gestionas tú la lactancia con este calor?

¿Te ha gustado? ¡Comparte!

¿No te quieres perder ningún post?

¿Quieres suscribirte y recibirlos cómodamente en tu correo?

This entry was posted in Crianza.

2 comments

  1. Roseta says:

    Hola! Lo que me he acordado de este post este finde… hemos pasado unos días con primos de mi marido y oye, había dos bebes con 5 y 8 meses, y los tenían infladitos a agua a los pobres. El de 5 meses, está ya con purés, vale… un poquito de agua no viene mal, solo un poquito! Pero la de 8, que toma practicamente solo teta y algún biberón…venga a ofrecerle agua y venga más agua, 20-30 veces al día…y claro, la niña luego apenas tomaba leche. Me costó muchísimo mantener el pico cerrado, porque en considero que son unos padres estupendos… qué dificil es todo esto, no? Creo que no hay manera de decir algo así con tacto…Qué hubieras hecho tú Marta? Un saludo!

    • Carita says:

      Hola Roseta! Uf, tema delicado. Yo sí que habría intentado comentar algo muy discretamente si tienes confianza con ellos. Algo tipo, el otro día leí sobre este tema del agua en verano para los lactantes chiquititos, decían que blablablabla. Contarlo como algo externo e ir evaluando su lenguaje corporal. Si se cierran mucho y notas rechazo, terminar con un “es curioso esto de la lactancia” sin comprometerte más. Si ves que se interesan ya ir implicándote y empezando a hablar del tema de tú a tú, con empatía. La otra opción es el sincericidio y sacar el tema con naturalidad, llevando la conversación sobre la marcha con todo el cariño posible. Pero ya te digo, es delicado. De las cosas que se hacen sólo si se ve clara la forma… Un abrazo!

Deja un comentario