Baby Led Weaning, ¿Qué es exactamente?

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Puede que nunca hayas oído hablar de nada parecido, o que el término te suene de algo. Es eso de los bebés que se manchan mucho, ¿no? Bien, algo así es (je, je) pero vamos a tratar de explicarlo un poco más detalladamente 🙂 Y para hacer las cosas bien, lo voy a dividir en varios posts relacionados. ¡Comencemos!

Baby Led Weaning, traducido en Español como “Alimentación auto-regulada” o “Alimentación complementaria a demanda”, es el término con el que se define una forma de introducción de la alimentación complementaria distinta a los clásicos purés. Consiste, básicamente, en permitir que el bebé sea quien dirija el proceso y decida lo que come, de entre una oferta de alimentos que le ofrecemos. Alimentos en trocitos, que adaptaremos a su edad y habilidades para facilitar el proceso y siguiendo unas normas básicas de seguridad, y que él consumirá de forma autónoma, explorando y aprendiendo acerca de cada alimento: su consistencia, su textura, su color, su sabor. Es un método que me ha gustado mucho, respetuoso tanto con el ritmo de desarrollo de cada bebé como con sus gustos y preferencias.

¿Qué diferencias hay entre el Blw y la alimentación con purés?

  • El bebé es quien dirige el proceso. En la alimentación con purés, el bebé tiene un papel esencialmente pasivo que consiste en abrir la boca (o negarse a hacerlo) y tragar la cucharada de puré que le introduces (o negarse a hacerlo). En cambio, en el Blw el bebé dirige el proceso: él decide qué alimentos coger y cuánto comer de cada uno.
  • Se invierte el orden de aprendizaje al comer. En Blw el bebé aprende primero a masticar y después a tragar. En la alimentación con purés es al contrario, el bebé aprende primero a tragar.
  • En Blw, en cada comida, el bebé come de entre un surtido variado con alimentos de todos los grupos, al igual que el resto de la familia. En la alimentación con purés, los alimentos se separan por grupos  (cereales por la mañana, fruta por la tarde, etc)

¿Qué normas básicas debo seguir?

  • En primer lugar, hay que esperar hasta que el bebé esté preparado. Generalmente esto ocurre a partir del sexto mes (no necesariamente en cuanto el bebé cumple los seis meses exactos, puede ser un poco antes o un poco después) y hay que observar varias premisas: que se mantenga erguido por sí solo, que haya perdido el reflejo de extrusión (sacar la lengua para “echar fuera” cualquier cosa que le entre en la boca) y que muestre interés en la comida. Si todo esto ocurre, el bebé está preparado para empezar a alimentarse por sí solo. No hay que tener prisa por comenzar, cada bebé tiene su ritmo. Con Bichito, por ejemplo, comenzamos unos pocos días antes de que cumpliera los siete meses, porque no mostraba mucho interés antes.
  • Primero, ofrecer pecho/biberón. Hasta el año la leche debe ser el alimento principal, y ésa es la única forma de garantizarlo. Además, hay que tener en cuenta que al principio las cantidades que ingieren son mínimas y que tardará mucho en comer muy poquito, por lo que si lo sentamos a “practicar con la comida” muerto de hambre, se frustrará.
  • Por supuesto, hay que respetar los alimentos prohibidos por edades, de la misma forma que en la alimentación con purés, así como introducirlos de uno en uno para estar atentos a posibles alergias. En eso no hay ninguna diferencia entre ambas.
  • No ofrecer alimentos con riesgo de atragantamiento como zanahorias crudas, frutos secos, etc. Hablaré sobre esto un poco más adelante, en preguntas y respuestas sobre Blw.
  • No ofrecer demasiados alimentos al mismo tiempo. Lo más probable es que el 99% acabe volando por los aires sólo para despejar la trona y poder concentrarse en uno o dos, como mucho. Así que, mejor, pon sólo uno o dos al principio y observa la reacción que el bebé muestra ante ellos.
  • Nunca dejar al bebé comiendo solo, sin vigilancia,.
  • Nunca introducir el alimento en la boca. Hay que dejar que el bebé sea quien lo haga para que controle la cantidad que se lleva y aprenda a manejarse. Esto es importante, si lo hacemos para “ayudarle” podemos favorecer que se atragante.
  • Dar tiempo al tiempo. El bebé va a descubrir cada alimento a su ritmo y a su gusto. Esto significa que puede explorar una patata o un trozo de pera durante días, sin llegar a comérselo. De hecho, las primeras semanas, es más probable que decida restregarlo por la trona, lanzarlo por los aires o estrujarlo que comérselo. Y cuando se le ocurra intentarlo, primero lo chupará, o lo roerá. Hasta que, por fin, el primer trocito entre en la boca.

Como ves, no tiene mucho misterio. Y si cumplimos estas normas básicas, tenemos muchas probabilidades de que el Blw sea un éxito absoluto tanto para el bebé como para nosotros.

En futuros posts comentaré con más detalle las ventajas e inconvenientes del BLW, las mejores formas de ofrecer cada alimento al principio y muchas otras cositas de interés para que, si quieres probar, no te falte información. También te contaré cómo ha sido nuestro camino con Bichito en el BLW y todo lo que tanto ella como Superpapi y yo hemos aprendido en el proceso, que ha sido mucho.

Y tú, ¿ya conocías el BLW? ¿Te resulta interesante? Únete a nuestra comunidad y deja tu comentario. 🙂

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2 comments

  1. Noe says:

    Creo que lo has explicado fenomenal,que pena no haber leído algo así de claro antes de haber empezado con blw (hace un año). Muchas veces nos creemos que va a empezar a probar,experimentar y comer desde el minuto uno en que le ofrezcamos comida y nada más lejos de la realidad,al menos en nuestro caso. Hubo mucho lanzamiento,apastamiento de comida antes de empezar a comer más o menos algo (hasta los 8 meses no empezó a probar y hasta el año no empezó a comer). Yo estaba muy segura de seguir así,respetando su ritmo y sabiendo que estaba bien alimentado con lactancia materna pero tengo que reconocer que sentí muchísima presión del entorno y que hubo momentos en que llegué a dudar de si hacía lo correcto. Si tengo otro hijo la presión ya me dará igual ☺

    • Carita says:

      Gracias por compartir tu experiencia 🙂 Sí, la presión puede ser intensa cuando las expectativas no son realistas y encima el entorno cree que es una locura (por resumir). Como tú, yo resistí porque sentía que hacía bien pero costó, costó. Desde hace mucho tiempo estamos totalmente convencidos de que mereció la pena apostar por darle autonomía con la comida: la peque come feliz, no conoce presiones, no hay comidas buenas (ricas) y malas (obligadas), se autorregula, disfruta, tiene sus alimentos favoritos, toma variado… Una pasada! No podemos tomar fruta de cualquier tipo sin que pida, le pirran. Toma uvas, fresas, cerezas, arándanos, plátano, naranja, manzana, pera, melocotón, sandía, paraguaya, mango… Y seguro que me dejo alguna. Cosas así son una delicia de ver. Un abrazo!

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