Visionado VIP

Seguimos sometiendo a examen los productos infantiles más famosos para ver, exactamente, cómo nos la cuela la industria alimentaria para hacernos ver saludable para nuestros hijos un producto procesado que en realidad deberíamos clasificar como insano atendiendo a sus valores nutricionales e ingredientes. Y, después de los cereales para bebé, que de las cosas que me parecen más sangrantes, tengo que seguir con otro gran invento de dudosa moralidad: los “Mi primer”. Esos productos poco aconsejables para los que, en vez de dejar que los niños crezcan, la industria aprieta las tuercas y fuerza los tiempos. ¿Para qué perder tantos meses de potencial consumo y la valiosa ocasión de enganchar a mi producto desde la misma cuna”? Ya hablé del Mi Primer Cola-cao hace unos meses (fuera de este formato de “A examen”) y para las Mi Primera Galleta  necesito prepararme con meditación zen porque me entran los calores del infierno. Así que hoy será otro “mi primer”, Hoy, a examen, Mi primer Danone.

Lo primero que me llama la atención es que este PRODUCTO venga escrito en multitud de hojas de alimentación con las pautas que debes seguir cuando tu bebé se acerca a los seis meses y la alimentación complementaria asoma la patita. Hoja de alimentación que te da el PEDIATRA en consulta. Y aquí es donde yo entro en shock. Porque este producto no es en absoluto necesario y ni siquiera es saludable. Así que o Danone y similares se hacen un buen tour a golpe de chequera por las consultas de pediatría o en este país hay mucho, mucho, pero mucho pediatra desactualizado o, simplemente, ignorante. Que suena feo decirlo pero quien no sabe algo, lo ignora. Los pediatras, al fin y al cabo, se forman en problemas de salud, no en alimentación infantil. La nutrición compete al nutricionista, no al pediatra. Primer gran fallo del sistema de salud infantil. ¿Quién redacta esas hojas y cuántas se fotocopian sin mirar ni lo que dicen? 

Por tanto, yo te diría: si tu pediatra te pauta que después de la papilla de verduras tienes que dar un Mi Primer Danone, coge al peque y el bolso de maternidad y huye.

Bien pero, ¿por qué? ¿qué tiene de malo un Mi Primer Danone?

¿Realmente están hechos con leche de continuación?

Hasta el año los bebés no deben tomar leche de vaca. La leche de vaca tiene más del triple de proteínas que la leche materna. Durante el primer año de vida los riñones del bebé, en plena maduración, no son capaces de metabolizar tal carga proteica y pueden sobrecargarse. Por ello, las leches de continuación adaptan los niveles de proteínas a la etapa de desarrollo en que se encuentre el bebé, reduciéndolos considerablemente.

Aunque en teoría lo ideal sería esperar al año para introducir, por tanto, los yogures, a partir de los nueve meses se permite incorporar ciertos lácteos entre los que se encuentran

que puede provocar sobrecarga renal, riesgo de alergia o intolerancia y algunos valores nutricionales que no son adecuados en edades tan tempranas. Por tanto, lo más sencillo e ideal sería esperar a esta edad para introducir los yogures. Sin embargo, como a partir de los nueve meses ya se pueden introducir algunos lácteos como el queso fresco, el mercado de los yogures

¿A qué habituamos a nuestros hijos?

Acostumbrar a tu hijo a un sabor dulce a base de azúcares añadidos tendrá dos consecuencias. La primera, facilitar que su paladar rechace alimentos menos edulcorados como…. alimentos, sin más. Verduras, frutas y comidas caseras que no tengan ese toque extra al que le habituamos con este tipo de productos. La segunda, por tanto, sentirse atraído por productos excesiva y artificialmente azucarados, volviéndose potencial consumidor desde la cuna. Adivina el objetivo comercial de estos productos.