¿Hacen falta tantos bártulos?

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Foto: Pixabay

Desde que soy madre, mi casa se ha convertido en una especie de vórtice del caos. Esto es así, y hay que aceptarlo. Los juguetes campan con tal naturalidad por el salón que no me extrañaría descubrir que están vivos, como en Toy Story, película que tengo muy presente porque desde hace cosa de un mes la vemos en modo bucle TODOS los días. Y no me importa (demasiado) la invasión, porque son juguetes y peluches que hacen feliz a Bichito. Acepto su compañía porque alegran a mi niña. Aceptamos barco. Si nos ponemos a hilar fino, tiene pocos juguetes, cuatro cosas bien escogidas y algunos peluches que fueron de su madre, es decir, servidora. Todo lo que era mío es suyo ahora. Esto también es así y también lo acepto.

Pero lo que llevo mal es la inmensa cacharrería de puericultura que invade la casa, dondequiera que esté. Moverme por las habitaciones como en una coreografía del Lago de los Cisnes para esquivar aquí el parque, allá la hamaca, un poco más lejos la trona. Entrar en el baño con un giro de cintura digno del mejor bailarín de bachata para no clavarme el pico de la bañerita-cambiador en la cadera. Tener un dormitorio que bien podría ser una pantalla del Tetris. Y encima estar contenta porque las camas… ¡entran! Y eso me lleva a la pregunta que titula este post: ¿Hacen falta tantos bártulos?

¿Cuántas de las cosas que compramos son realmente necesarias y cuantas forman parte, sin más, de “la locura del bebé”?

Sí, cierto, cuando estás embarazada lo quieres TODO. Tantos muebles y accesorios cuquis, en los que te imaginas interactuando con tu bebé. Todo te apetece, todo se te antoja porque, no lo olvidemos, mandan las hormonas. De repente, te planteas si comprar un artilugio que jamás metiste en ninguna de las listas que has elaborado. Es más, un artilugio sobre el que tienes serias dudas. Me parece que no sirve para nada, va a durar dos días, no sé ni dónde ponerlo pero… ¡mira qué cosa más mona! ¿Y si me lo llevo? Total, ya por uno más…

Y las tiendas colaboran: pase usted, le sacamos la lista de cosas que debe comprar, vaya tachando. Aquí le ponemos, una por una, todas las cosas que NECESITA si va a tener un bebé.

Bien, pongamos que todo funciona. Que te cabe en casa. Que cada mañana te levantas, ves lo que antes era un hogar normal, de adultos, convertido en una exposición de Mundobebé y se te alegra el corazón. Puede ocurrir. Hasta que nace el bebé. Y entonces tienes que manejarte por casa con un recién nacido, no duermes, te pasas el día con la teta fuera, vas a hacer pis con el bebé en brazos, estás desbordada, agotada, probablemente hambrienta, porque los primeros meses las mamás comemos fatal por necesidad. Necesidad de que alguien nos prepare la comida, que nosostras no podemos.

Y en ese momento te empiezan a estorbar tantos trastos. Te preguntas por qué narices compraste un esterilizador de biberones si estás dando el pecho y no había prisa ninguna, no era algo urgente. ¿Por qué no esperé a ver si lo iba a necesitar? ¿Y el parque? ¿Cuándo puedo meter ahí al niño? Pero qué bajo está aquello, me voy a dejar los riñones. Ya me he vuelto a tropezar con la hamaquita, que ni siquiera le gusta al peque. Al de mi cuñada le encanta, si se pasa ahí las horas muertas. Y el mío me mira como diciendo ¿para qué me dejas aquí tirado? Setenta y cinco euros a la basura. Igual tenía que haber cogido una más básica pero ésta tenía esos patitos tan monos…

¿Te suena?

Si ya has tenido hijos, muy probablemente sabes qué cosas no volverías a comprar porque no te han servido para nada más que para tener que apartarlas para poder moverte de un sitio a otro. Otras te las pensarías muy mucho porque ya sabes que dependen del carácter de cada bebé. Y otras las volverías a comprar con los ojos cerrados, te han salvado la vida.

Si no los has tenido aún y estás buscando información, intentaré ayudar. Aquí va mi lista particular de aciertos y errores:

Lo que no volvería a comprar

1. Minicuna

Todavía me pregunto, a día de hoy, por qué la compré. Y, sobre todo, por qué la compré tan contenta, sintiendo que era un imprescindible. Realmente ¿hace falta una minicuna? Si quieres tener al bebé al lado, no tienes sitio en la habitación para una cuna y no quieres colechar, entonces sí. Si no, puedes poner una almohada de lactancia para reducir el espacio de la cuna si ves al recién nacido muy perdido y quieres que se sienta más recogidito o, como hicimos nosotros, ponerle a dormir las siestas en el capazo (claro que mi capazo era grande y muy cómodo).

En nuestro caso la minicuna de colecho fue me hizo el servicio como mesita de noche durante unos meses mientras los tres dormíamos sin más en la cama y después ha pasado a ser el banquito decorativo del salón y asiento de honor de un oso gigante que compramos en Navidad.

2. Intercomunicadores

Salvo que vivas en un chalet de dos plantas o una casa grande, pronto descubrirás que un vigilabebés no sirve para mucho. En mi caso, para nada en absoluto, siempre he estado cerca de Bichito y lo oía todo perfectamente sin necesidad de ayudas. Me lo podía haber ahorrado totalmente.

3. Saltador

Uno de esos antojos de los que rápido te arrepientes, salvo que, nuevamente, tu casa sea enorme y te dé igual condenar una puerta. ¿Divertido? Sí. Más o menos. Tampoco hace gran cosa y en pocos minutos el peque está deseando salir. Al menos la mía… Lo usamos dos días. Va a ser que no nos compensó.

Para valorar sobre la marcha

Hay cosas que, en mi opinión, dependen del carácter del bebé. No las compres sin saber, puedes hacerlo sobre la marcha según vayas evaluando qué necesita tu hijo. Pueden ser útiles o no, pero no son imprescindibles. De verdad, no te estreses, que para comprar siempre hay tiempo:

1. Hamaquita

Mi sobrino se pasaba el día sentado en ella y tan pichi. En cambio, a Bichito nunca le convenció aquel artilugio… ¿Me ha sido útil? Sí, moderadamente. Durante una época corta, me sirvió para poder ducharme. Cantando y asomando la cabeza cada dos por tres, poniendo perdido el suelo cada vez que abría la cortina de la ducha para decir “¡Cucu!” y que la peque recordase por qué estaba atada en la hamaca en medio del baño. Ah, sí, que está ahí mamá. Antes y después de eso, ha sido un trasto decorativo en medio del salón o un visitante más en el trastero. 

2. Parque

Pues más de lo mismo. Durante una época bien definida en el tiempo, me fue útil. Cuando, con nueve meses, Bichito se sujetaba a las argollas y se mantenía de pie interminables minutos con cara de velocidad. ¿Dejarla dentro jugando? Va a ser que no. Lo intenté precisamente para poder ducharme pero rápidamente me indicó, a diez mil milllones de decibelios, que lo de dejarla allí dentro y desaparecer del campo de visión no iba a ser viable. De hecho, el mayor servicio se lo he sacado como guarda-juguetes y barrera. Estoy a punto de quitarlo pero por ahora protege los cajones y puertas del aparador del salón de la curiosidad de la peque y a los pequeños deditos de la peque de los cierres por empuje de las puertas del aparador. Que no está mal pero ocupa medio salón y no sé si compensa…

3. Sacaleches

Sé que, técnicamente, se sale un poco de la sección puericultura pero, al final, es otro de los bártulos que acabamos comprando. No tengo absolutamente ninguna queja del mío, un Medela Swing hipercómodo. Lo compré por amenaza de mastitis y me ayudó a salvar la crisis pero tal vez hubiese sido mejor alquilar uno para esa ocasión puntual. Lo he usado alguna vez, sí, pero pocas. En parte porque no lo he necesitado por mis circunstancias y en parte porque llegó un punto en que en cinco minutos me sacaba 100 ml de forma manual. No con sacaleches manual, sino a mano sin más. Para poquitos, me era más fácil eso que andar conectando todo y enganchándome al artilugio. Le cogí el tranquillo y me apañé muy bien así, con una técnica impecable. Dame una cabra, una vaca… lo que gustes, que te lo ordeño en un pispás. Así que valora si vas a necesitar uno realmente, con continuidad. Eso sí, si te decides, ni lo dudes, coge uno bueno.

Imprescindibles: estos sí

Si has leído los apartados anteriores, verás que hemos quitado ya mucho bulto. Y es que, imprescindible como tal, no hay mucho: tú. Pero hay algunos artículos realmente útiles y necesarios para desenvolverte con comodidad en lo más básico.

1. Cuna

Salvo que quieras colechar mucho tiempo y directamente saltes a la cama. En nuestro caso, la cuna nos ha sido útil para las siestas y para algunos tramos nocturnos en las épocas en las que nos íbamos turnando. De haber sido una cuna de colecho probablemente le habríamos dado más uso. Pero no hace falta que sea un gasto alto, nosotros cogimos la de Ikea y lo resolvimos por muy poco dinero.

2. Cambiador

Puedes elegir una colchoneta y colocarla sobre la cómoda, la cama o cualquier otro mueble de la casa o puedes comprar un combi bañerita+cambiador. Si sólo tienes plato de ducha, como es nuestro caso, este último será uno de tus imprescindibles. Está claro que puedes hacer otros apaños pero, si no quieres destrozarte la espalda, una bañera-cambiador es la mejor opción para bañar y cambiar al bebé sin necesidad de agacharte.

3. Trona

Las hay de todos los tipos así que seguro que encuentras la tuya. Aquí influyen muchos factores, el tamaño de tu casa, el tipo de mesa que tengas… por ello sólo te doy un punto imprescindible: escoge una fácil de limpiar.

Y hasta aquí mi lista de imprescindibles. He acabado rápido. Si lo llego a saber antes… ¡Espero que te sirva de ayuda!

¿Y tú? ¿Has comprado muchos trastos que no te han sido útiles? ¿Estás embarazada y no sabes qué comprar? Únete a nuestra comunidad y deja tu comentario 🙂

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4 comments

  1. Carina says:

    Nosotros no tenemos ni minicuna, ni parque, ni vigilabebes. Cogimos una cuna normalita de Ikea, y dejamos un lateral abierto para dejarla en plan colecho. Duerme las siestas en el capazo. El colchón cambiador lo tenemos en el baño, encima de la lavadora. Tenemos la bañera plegable de Stokke, que se guarda muy bien entre lavadora y pared. He usado mucho mi Medela swing porque la lactancia no funcionaba y asi por lo menos sacaba algo para darle al bebe ademas de la formula. Tenemos la trona triptrap de Stokke, aunque sin estrenar todavia. Yo tuve la misma de pequeña y me iba bien. La hamaca le gusta bastante, y la manta de actividades mas. De momento creo que no nos sobra nada, solo algo de ropa que se la hemos puesto una vez o nunca.

    • Carita says:

      Gracias por tu comentario! Yo pensaba haber hecho como tú pero la cuna “no nos cabía” en la habitación. Lo entrecomillo porque al final he metido una camita de Ikea de las de 70 cm… pero claro, en aquellos tiempos pensaba en cosas que cupieran realmente, sin dejarnos sin pasillo y esas cosas. Luego llegó un punto en que me daba igual salir por los pies de la cama o haciendo el pino, quería DORMIR. Me alegro mucho de que no os sobre nada. Lo de la ropa, me temo, es inevitable. Y mira que yo compré poca ropa! Pero luego siempre acabas con algo que queda pequeño nuevo…

  2. Ratoncito says:

    Pues la verdad es que pensandolo, no caigo en nada de lo que compre y me arrepiento, por lo menos no cosas grandes (lo primero que se me ocurre es un cubo con 100 piezas de madera para hacer construcciones que compre en mi locura temporal por los juguetes de madera y que de momento sirve para vaciarlo con un gran estruendo en el suelo y para clavarse las piezas en los pies todos los dias y recoger cubitos azules y rojos de los sitios mas imposibles….). De tus “nuncacompraria”: minicuna la heredamos y le damos muy buen uso durante los primeros 4 meses, la nena dormia ahi por la noche (si, soy de las suertudas) y me gustaba tenerla con nosotros en el salon por la noche cuando se durmio hasta que nos acostabamos y la trasladabamos a nuestro cuarto. Intercomunicadores no compre, saltador tampoco – ese esta en mi lista de “inventosquecargaeldiablo que son malisimos para la espalda y las piernas y todo eso jajajajaja). El parque/cuna de viaje nos lo regalaron, tampoco quiso estar ahi asi que ni lo use (eso si, en casa de la abuela juega ahi tan pancha, criacuervos….. :P, ahora tambien sirve como cuna en casa de los abuelos asi que se usa. Hamaquita la heredamos y la usamos mucho, tampoco queria estar largos ratos pero para tenerla conmigo mientras cocinaba o me duchaba (cantando y bailando siempre, of course), estuvo bien. Con el sacaleches me equivoque, compre uno manual de Medela la primera semana cuando me salieron las grietas, pensando que asi me sacaria algo y se lo daria con jeringa o bibi pero que va, eso dolia muuucho mas que la succion de la niña y no sacaba nada. Más adelante me dejaron prestado el Swing y que diferencia! Ese lo use un monton pero porque la nena tenia APLV y durante meses me sacaba leche para sus papillas.
    De cambiador tenemos el colchon de 8 euros encima de la comoda, y muy contenta. Bañerita la mas basica con patas – sin cambiadores ni historias, y genial, la usamos durante un año y medio jajajaja (mientras la niña cabia sentada).
    No se, la verdad es que fui bastante precavida y no compre casi nada, algunas cosas las heredamos y otras las compre sobre la marcha sabiendo si me hacian falta….
    Ah y mi IMPRESCINDIBLE que volveria a comprar mil veces mas – la mochila Marsupi que usamos desde que tenia 2 semanas, me dio taaaanta libertad a la hora de salir de casa!

    • Carita says:

      Gracias por tu comentario! El Swing es una pasada. Yo probé uno manual, y de lo mejorcito, y veía las estrellas. Aparte de la tendinitis asegurada con el tiempo que no me apetecía tener. Yo la bañerita la sigo usando pero es que mi plato de ducha es muy pequeño y de sólo pensar en meterla ahí me duele la espalda, así que cuando ya no quede remedio o cuando ya se duche con mami contenta y feliz como las niñitas mayores, que no debe de faltar mucho para eso. Lo tengo comprobado, TODAS nos duchamos cantando, diciendo cucú o similar… Qué tiempos aquellos en que la ducha era relax! 🙂

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