Esos padres tan geniales

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Está claro que la maternidad… es de las madres… Es de cajón de madera de pino. Bebés y mamás. Mamás y bebés. ¿O no? Bueno, para mí es una maravilla ir descubriendo cada día un poco más que no, que la paternidad va haciéndose su hueco. Que estamos ante un cambio de paradigma, ante una generación de padres geniales, conscientes, implicados en la crianza, que reclaman su lugar, que quieren conciliar, que no quieren perderse a sus hijos. Cada vez hay más blogs de padres (en otro post os hablaré de algunos), cada vez hay más padres en el parque, en el pediatra, cada vez más padres portean. Por esos padres tan geniales escribo este post.

Y es que son tan geniales algunos que, ya desde el embarazo, están ahí al 100%. Hacen contigo el ClearBlue, aunque decidas hacértelo a las dos de la madrugada. Piensan los nombres más bonitos, aunque luego a ti no te guste ninguno, ni a él los tuyos, y toque negociar con más diplomacia que en la ONU. Esconden las comidas que repentinamente te provocan un ataque de repulsión tan profundo y primitivo que tirarías la nevera por la ventana con tal de alejarlos de ti, aunque luego se los coman a escondidas (o lo intenten… el olfato de pastor alemán en el embarazo no es un mito). Escuchan como benditos las sutiles diferencias entre dos tonos de patucos aunque no las perciban ni poniendo en ello todos sus sentidos y les parezca un poco extraño comprar ropita cuando estás sólo de diez semanas. Montan la cuna cuatro meses antes aunque no haga ninguna falta ni haya ninguna prisa, sólo porque te hace ilusión sentarte a mirarla e imaginar al bebé dentro.

Te acompañan a las clases preparto, te dan masajes en los pies cuando te sientes exhausta y te animan cuando lloras porque se te están poniendo tetas de vaca lechera y ya no te acuerdas ni de cómo eran las tuyas, y te entra un ataque de angustia pensando que jamás recuperarás tu cuerpo. Te acompañan en la montaña rusa emocional de las hormonas intentando no caerse en cada giro, y sosteniéndote a ti. Que buena falta te hace cuando estás embarazada.

Cuando nace el bebé, están ahí. No dilatan y no paren, pero aguantan estoicamente veinticinco horas dándote un apoyo imprescindible para sentirte capaz de hacerlo tú. Lloran contigo cuando por fin veis juntos una cara de la que ambos os vais a enamorar para toda la vida. Y el bebé conoce su voz tanto como la tuya, porque lleva meses escuchándola desde la barriga, porque papá siempre ha estado ahí, desde el ClearBlue. A tope.

Son tu escudo protector con las visitas en el hospital, con los comentarios, con los consejos. Se tumban al bebé encima y hacen piel con piel. Y saben por qué lo hacen, saben lo importante que es, porque lo han leído contigo, lo han aprendido contigo. Porque quieren hacerlo, quieren establecer su propio vínculo con sus hijos. Porque son «papá», y saben lo importante que es eso.

El pecho no se lo pueden dar, pero te apoyan cuando tú quieres hacerlo. Cuando tienes problemas y te duele, cuando hay que ir a comprar un sacaleches de urgencia a las diez de la noche porque te estallan los pechos y los masajes en la ducha no son suficientes. Cuando gritas porque duele y te ayudan con el enganche. Cuando quieres dejarlo y nadie te apoya. Cuando quieres seguir y nadie te entiende.

Portean al bebé con mucho cuidado, con mucha atención. Escogiendo una buena mochila, disfrutando de la sensación de tenerlo contra su pecho y del alivio que te dan a ti, que necesitas un rato de no cargar cinco kilos y descansar la espalda.

Se lo tumban encima para dormir una siesta juntos y le llevan dormido durante una hora en brazos por el centro comercial, acurrucado contra esa seguridad maravillosa que brinda papá.

Le bañan. Escuchas sus gritos, sus carcajadas y gorgoritos, los de ambos, al otro lado de la puerta, con una sonrisa. Están felices juntos. ¡Es tan importante que estén juntos! Frotan y refrotan concienzudamente hasta dejarlo más limpio que la patena. Y después le visten. Aunque luego las señoras mayores les sigan diciendo por la calle «uy, qué bebé más lindo, con qué traje más bonito te vistió tu mamá».

Juegan con él, le consuelan cuando llora, se arman de paciencia cada día, que siempre hace falta una buena dosis con los niños pequeños. Y educan. Sobre todo, con el ejemplo. Desde que son padres se han dado cuenta de que se están haciendo mejores personas para enseñar lo mejor a sus hijos, para ser lo mejor para sus hijos.

Y se convierten en todo lo que haga falta. Tan pronto son caballitos a cuatro patas pasillo arriba pasillo abajo como helicópteros que vuelan con el peque a hombros por la casa. Leen cuentos y cantan canciones. Se disfrazan, preparan bocatas, hacen deberes, patinan, montan en bici. Son geniales. Nada sería lo mismo sin ellos.

Para mí, nada sería lo mismo sin él. Mi hija es muy afortunada de tenerle como papá. A uno de esos padres tan geniales…

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This entry was posted in Crianza.

10 comments

  1. Chemikal says:

    Me ha encantado el texto!! Yo quiero y seré un padre modelo para mis hijos el día que los tenga, ganas tengo muchisimas.

    Un saludo!

    • Carita says:

      Si ya te estás preocupando por su bienestar, sólo de imaginarlos, no me cabe duda de que serás un padre genial. Un abrazo 🙂

  2. Julia says:

    Es una buenísima noticia el que por fin los hombres vayan descubriendo la felicidad y el enriquecimiento que supone ser padres. Me alegro un montón.
    Mis felicitaciones para aquellos que lo están disfrutando; para los papás y para los niños, claro!!

    • Carita says:

      ¡Gracias por tu comentario! Efectivamente, lo disfrutan los papás y los niños. Y añado a las mamás 🙂 Es genial ver cómo establecen su propio vínculo, muy saludable y enriquecedor como dices para el padre y, en mi opinión, esencial para el peque.

  3. Nell TR says:

    Me ha encantado tu entrada 🙂 Yo también tengo la suerte de contar a mi lado con un super papá, y no sé qué sería de nosotras sin él, afortunadamente hoy en día los niños no sólo son de las madres, eso es una suerte para nosotras, que también necesitamos un respiro y para ellos, sobre todo.

    • Carita says:

      ¡Gracias por tu comentario! Totalmente de acuerdo, y añado: quien tiene más suerte de todos es el bebé, que puede establecer un vínculo maravilloso con ambos desde el primer segundo de vida 🙂

  4. Rocio says:

    Qué post tan precioso! Qué palabras tan ciertas y bonitas para todos esos superpapis que están a nuestro lado en los momentos más difíciles y disfrutando de los buenos. Comparto, comento y me requetegusta! Porque no tengo mejores palabras para expresar eso que sentimos. Enhorabuena!

    • Carita says:

      ¡Gracias por tu comentario! ¡Y por tus palabras, sobre todo! Había que escribirles un pequeño homenaje. Me lo pedía el cuerpo 🙂

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