En días como hoy

Foto: Pixabay

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Hoy es uno de esos días en los que me pregunto cómo hacen las madres que crían solas dos, tres o cuatro hijos. Eso no son madres, son superhéroes (superheroínas, en este caso). Que se quite Marvel y su troupe de colores eléctricos. A mí ponme a una mujer normal excepcional sacando adelante cuatro críos sin ayuda. Sin mallas ajustadas, escudo ni capa. Días como hoy, que tengo un trancazo de los de aúpa, me hacen tener estas reflexiones algo delirantes. No me lo tengas en cuenta, que tengo fiebre.

Creo que no hay nada que te haga cobrar más conciencia de lo que supone ser madre que ponerte enferma, enferma de verdad, y no poder concederte una pausa. A los amigos y conocidos se les puede dejar para otro día, al trabajo se puede faltar, llegado el caso pero, ¿qué pasa con tus hijos? Continue reading →

5 cosas que echarás de menos cuando seas madre

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Dicen que no sabes lo que tienes hasta que lo pierdes (o hasta que haces una mudanza y lo tienes que empaquetar todo). Y suele ser cierto. La maternidad es maravillosa y soy la primera en defender que merece la pena, de todas, todas. Pero hay cosas que son, simple y llanamente, incompatibles con ser mamá (al menos de pequeñines). En lo que llamo cariñosamente “esa otra vida”, cuando no tenía hijos, disfrutaba intensamente de algunas cosas de las que no era consciente y hoy, que las estaba recordando con esos largos suspiros propios de la nostalgia, he decidido hacer una pequeña lista. A ver si te sientes identificada con estas cinco cosas que, desde hace dos años y tres meses, brillan por su ausencia en mi vida: Continue reading →

Destete nocturno: nuestra experiencia

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Cierro esta serie sobre destete nocturno con un post distinto a los anteriores. Aunque también con la intención de ser de ayuda, hoy sólo te cuento nuestra experiencia. Por qué lo hicimos ya lo sabes: porque yo no podía más. La teoría, también: de la forma más respetuosa posible. Sólo falta ver qué tal nos fue 😉

Como adelanté en el post anterior, con Bichito probamos un híbrido entre el Plan Padre y La Teta Cansada pero, ¿qué hicimos exactamente? Te lo cuento: Continue reading →

¿Cómo hacer un Destete Nocturno respetuoso?

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Una de mis mayores preocupaciones al afrontar el destete nocturno de Bichito era hacerlo de forma respetuosa. No en vano me había costado mucho, muchísimo llegar a esa determinación. Estaba decidida, sabía que era lo que yo necesitaba, que no podía aguantar más y que tampoco tenía sentido que lo hiciese a ese coste tan alto que resentía mi salud, mi estado de ánimo e, inevitablemente, mi relación de pareja. La relación con mi hija, por suerte, no se resintió en ningún momento por nuestros problemas con el sueño pero sí lo hizo mi capacidad para interactuar con ella en condiciones y para disfrutarla como yo quería. Estaba tan agotada, tan exhausta y reventada, que apenas podía jugar con ella o sonreír mirándola sin que me dolieran las cuencas de los ojos, sin que ese sueño implacable que llevaba pegado como un chicle me robase un poquito de felicidad cada día.

Así que lo tenía claro. Había llegado el momento. Bichito tenía ya 20 meses, era un cambio que podría asimilar y era el camino que debíamos tomar para que las cosas pudiesen funcionar mucho mejor en nuestra familia.

Como siempre, me documenté durante semanas. Primero para darme fuerzas y argumentos, para disipar dudas, miedos y culpas, para mentalizarme y estar en paz conmigo misma a la hora de priorizarme por primera vez en mi relación con mi pequeña. Después, para encontrar la mejor manera de hacerlo. Una manera respetuosa. Continue reading →

Y ¿no vais a tener otro?

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La verdad es que nunca he sentido mucha presión social para que tuviera hijos. Ni mucha ni poca, en realidad. Quizá porque me he movido siempre en un entorno de mujeres bastante poco tradicionales que huían de hijos, de matrimonios e incluso de parejas. O quizá porque, como era algo que yo siempre había querido hacer, como siempre he sabido que algún día quería ser madre (aunque ese día lo fuese retrasando una y otra vez dándome treguas bienales desde los veinticinco), nunca me he sentido empujada a algo que no entrase en mis planes, mis deseos o mis necesidades. Y hete aquí que fue parir a Bichito y comenzó el acoso.

¿Por qué esta presión social por tener, necesariamente, más de un hijo? Una vez que te lanzas al primero, ¿es obligado continuar? ¿Quién decide el número? ¿No deberías ser tú, y tu pareja, quienes lo hicierais? Al fin y al cabo, todos nos plantamos en un número. ¿Por qué está tan mal visto que ese número sea uno? Continue reading →

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