Blw – Preguntas y respuestas

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Es normal que surjan muchas preguntas en tu cabeza si te planteas probar con el Blw. Así que voy a tratar de contestarlas. Si tienes más, no dudes en formularlas 🙂

¿Realmente sirve para algo o es sólo una moda?

El Blw está de moda, eso es cierto, pero eso no anula ninguno de sus beneficios. Está de moda, sencillamente, porque la sociedad está comenzando a regresar a “lo de antes”. Antes de tanto invento, antes de tantas prisas. Y aunque te parezca mentira, el Blw tiene mucho más que ver con lo que se hacía antiguamente que la alimentación con purés. Sólo tienes que buscar cuándo se inventó la minipimer.

Bien, y ¿para qué sirve?

Básicamente para ayudar a que tu bebé aprenda a comer. Sin más. Sin tener que aprender primero a ingerir purés y después a comer sólidos. Aprender a comer como lo hará el resto de su vida. No es obligado, por supuesto, tarde o temprano todos los niños comerán con normalidad. Pero el Blw te puede ahorrar engorrosos pasos intermedios.

Y además, es un magnífico ejercicio de coordinación y psicomotricidad. En cada comida, tu bebé tiene la oportunidad de practicar un montón de habilidades motoras y aprender valiosísima información sobre el mundo y los increíbles elementos que lo componen.

Tengo mucho miedo, ¿no será peligroso?

No tiene por qué serlo si sigues las normas básicas que ya hemos comentado. Nunca dejes al bebé comiendo solo. No le des alimentos duros (zanahorias crudas, frutos secos…) o trozos pequeños con los que pueda atragantarse (mejor trozos grandes, en forma de palito, que pueda agarrar mordisqueando lo que sobresale de su puñito). En resumen, ten el mismo sentido común y atención que con cualquier otra actividad que inicie tu bebé.

Pero, ¿y si se atraganta? ¿Y si se ahoga?

En primer lugar, no es lo mismo atragantarse que ahogarse. Todos nos hemos atragantado muchas veces a lo largo de nuestra vida y lo hemos resuelto tosiendo. El bebé también será capaz de hacer eso. Sólo cuando se aloja en su garganta un trozo duro del tamaño adecuado puede haber riesgo de asfixia, y es ahí donde tú debes tener precaución para que nunca se dé esa situación.

No siempre dependerá de ti: te puede ocurrir con Blw o sin él, cuando tu hijo tenga siete meses o dos años, con comida o con un soldadito de juguete, pues siempre ha habido y habrá accidentes. Si tose o hace arcadas no te agobies antes de tiempo. La señal de alarma es que no pueda respirar. Si alguna vez ocurriese, actúa rápidamente para resolverlo colocando al bebé bocabajo sobre tus rodillas y dándole golpecitos entre los omóplatos (en el centro de la espalda) hasta que expulse el objeto que le esté produciendo la asfixia.

Para tu tranquilidad, te contaré algunas cosas que aprendí sobre este tema:

  • El reflejo de la arcada, los primeros meses de vida, se encuentra alojado en la zona anterior de la lengua. Esto significa que, a poco que un alimento o cuerpo extraño entre en su boca, tu bebé intentará deshacerse de él. Notarás que las primeras semanas su primera reacción será escupir los alimentos. Todo lo que logre chupar o roer será bienvenido pero, en cuanto entre un trocito de verdad, lo rechazará. No te preocupes, no rechaza el alimento en sí, sólo se protege de algo que aún no sabe gestionar. Por esta razón es realmente difícil que llegue a atragantarse, pues ningún trozo en condiciones alcanzará remotamente el fondo de la boca. Siempre, por supuesto, que tú no le introduzcas los alimentos y permitas que sea él quien controle el proceso. No te asustes tampoco si hace arcadas, es la única forma que tiene de desplazar los trocitos hacia fuera. Si las arcadas son especialmente vigorosas puede regurgitar un poquito de leche, pero no pasa nada.
  • Según van pasando los meses, el reflejo de la arcada se va desplazando a la parte posterior de la lengua. Sólo los objetos que lleguen muy al fondo de la boca, cercanos ya a la garganta, lo activan. Para cuando esto suceda, tu bebé ya habrá aprendido a gestionar los alimentos en su boca. Sabrá cuánto puede meterse en la boca y cuánto es demasiado, y sabrá qué hacer con ello si ha calculado mal. He visto a Bichito regurgitar cual pajarillo trozos que no le convencían con absoluta eficacia, cuando ya debía de estar a punto de tragárselos. Dos arcadas, una tosecita, un escupitajo y, ¡tachán!, un trozo de calabacín demasiado grande fuera. Y tan tranquila, oye.
  • Esta es la razón por la que los niños que han comido durante los primeros meses sólo alimentos triturados tienen muchas veces problemas cuando empiezan a comer trocitos. Como no han aprendido a masticar y el reflejo de la arcada ya se encuentra bastante atrás cuando empiezan las “prácticas”, no saben gestionar los alimentos. El blw te ahorra ese tipo de problemas.

Y ¿no es incómodo? ¿No te complica aún más la vida?

Casi te diría que justo lo contrario. Está claro que tienes que limpiar más. Al menos, después de la comida. Pero te ahorrarás un montón de tiempo y cacharrería triturando a todas horas, ahora papilla de cereales, ahora puré de verduras, ahora papilla de frutas.

Y podrás comer en familia. Nada de turnos en los que uno come y otro le da el puré al  bebé, nada de primero come el bebé y luego ya nosotros (y ¿qué hago con el bebé mientras tanto?). El bebé comerá solo maravillosamente entretenido y tú podrás hacer lo propio. Comiendo todos lo mismo, sin adaptar comidas. Lo único que tienes que tener en cuenta es no poner nada de sal en lo que vaya a tomar el bebé, hasta que cumpla un año (y luego, si es poca, mucho mejor) y no ofrecerle alimentos que no pueda tomar aún por su edad. Por lo demás, no hay absolutamente ningún problema en que coma lo que come el resto de la familia, sean espaguetis con tomate, potaje de garbanzos o tortilla de patata en salsa.

Así que un babero de manga larga (y porque no los hacen de cuello vuelto :D) y un hule bien grande bajo la trona que minimicen los estragos y plis, plas, aquí no ha pasado nada.

Y si rechaza un alimento ¿qué hago?

Nada. Deja que coma lo que quiera y que no coma lo que no quiera.

Si rechaza algo, vuélveselo a ofrecer al cabo de unos días. Lo que hoy no quiso probar, mañana a lo mejor le apasiona. Bichito no quiso saber nada del plátano durante meses, algo en su consistencia le daba rechazo. Y ahora imita a los monos para pedir uno y se lo come tan feliz.

Pero entonces, ¿comerá adecuadamente? ¿La cantidad suficiente y la variedad suficiente?

Con este tema hay mucha confusión. Diferenciemos varios aspectos claves:

  • En la comida, como en todo lo demás, lo más importante es el ejemplo. Si tú comes sano, variado y equilibrado, tu hijo también lo hará. Si tú comes sólo pizzas precocinadas, patatas fritas de bolsa y chocolate, tu hijo también lo hará. Da igual si sigues el Blw o no, si le impartes magníficas disertaciones sobre comer sano o no. Tu hijo hará lo que tú hagas, porque te imitará. Así que lo mejor que puedes hacer por tu hijo (y por ti mismo) es comer bien.
  • No te preocupes por la cantidad. Y menos en esta primera etapa de aproximación a la alimentación complementaria. Si ofreces pecho/biberón antes de cada comida, tu bebé estará perfectamente nutrido. En caso de que te siga preocupando, ofrécele primero los alimentos más ricos en aquellos nutrientes y elementos más necesarios: hierro, calcio, etc.

Pero, ¿come algo?

El Blw tiene algo que recuerda a los trucos de Magia… esos en los que nunca ves el movimiento de manos y no sabes cómo ha sucedido. Ya puedes pasar veinte minutos mirando a tu bebé sin pestañear, en busca del cachito que por fin entró (¡Ajá, te pillé!) que no apreciarás el menor indicio de que está llegando a comer lo más mínimo. La comida parecerá acabar en todas partes menos dentro de su boca. Hasta que cambies el siguiente pañal. Y aquí llega la parte más asqueroso-fascinante del Blw: los hallazgos. Te descubrirás mirando sorprendida trozos de maíz en estado impoluto o pequeños restos reconocibles de alimentos con los que ha estado trasteando. Así que, sí, come. Ya lo verás, y es literal 🙂

Estoy algo preocupada. ¿Cuándo comerá DE VERDAD?

Cuando te decides por el Blw, esta pregunta te acosa día y noche. No tanto por tu propia preocupación como por la presión exterior. Generalmente es mamá o, como mucho, mamá y papá quienes deciden probar Blw. En el otro lado del espejo quedan padres, suegros, amigos, conocidos, vecinos y el 90% de la sociedad. Y todos te mirarán entre la condescendencia, la compasión o la desaprobación cuando vean a tu bebé jugar con un trozo de pera a los nueve meses sin llegar a roer más que unos pocos gramos. Al final, necesitas que coma. Que coma de verdad. No por él, ni por ti, sino por todos los demás.

Bueno, pues olvídate de todo. No hay forma de saber qué pasará, ni forma de acelerar o alterar el proceso. Cada niño tiene su ritmo. Un bebé comerá con apetito y gusto a los ocho meses y otro mareará trocitos de patata por la trona hasta pasado el año. Uno irá poco a poco comienzo cada vez más y otro no mostrará el más mínimo interés hasta el martes y el miércoles empezará a comer como una lima. No te preocupes, confía en ti, confía en tu bebé, confía en que la naturaleza es sabia y los niños no son tontos.

Todavía recuerdo una tarde que fue punto de inflexión en el proceso de Bichito. Recuerdo cómo llamé a Superpapi y, con voz alucinada le grité: ¡Se ha comido cuatro macarrones! ¡Cuatro! Sí, sí, ¡enteros!”. Wow, fue un día increíble. Y hoy come de todo, disfrutando intensamente, saboreando cada alimento. Tiene sus favoritos, le encanta probar sabores nuevos y, básicamente, la comida va de maravilla. Te lo contaré en otro post dentro de unos días.

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